Guía para el mantenimiento de mi escopeta

Es obvio que todas las armas de fuego requieren de un mínimo mantenimiento para conservarse de manera óptima. Gracias a ello, podremos conservarlas y disfrutarlas por más tiempo. La cuestión es que este requerimiento varía en función de la frecuencia de uso y del tipo de arma que tengamos.

Hace unos años quien quisiera preservar su escopeta, debía seguir un ritual de limpieza de manera escrupulosa a la vuelta de la cacería, pero en la actualidad, la necesidad de mantenimiento de una escopeta se reduce a preparar el arma para largos periodos de inactividad o para algún imprevisto, como que se caiga al barro. No obstante, existen ciertas tareas mínimas de mantenimiento que, de forma discreta y poco perceptible, ayudan a alargar la vida de nuestra escopeta. Realmente, no hace falta ser un experto para proporcionar a nuestra escopeta el mantenimiento que requiere.

Mantenimiento de escopetas en función de su uso

Escopetas sin uso

Nada cuida más a las armas que usarlas con frecuencia, especialmente cuando hablamos del ánima de los cañones, ya que en la mayor parte de ellas el acero se encuentra desnudo y abierto a la corrosión. Después de algún tiempo, la humedad del aire se condensa en el acero frío, empezando el proceso de picado.

Así pues, lo más recomendable es aplicarle aceite de forma adecuada y retirar el exceso con un trapo. A las partes de madera se les puede aplicar cera especial para maderas, evitando también los excesos. Además, es aconsejable taponar la boca del cañón para evitar la entrada de aire, intentando almacenar la escopeta en un lugar fresco y seco y revisándola de vez en cuando.

También podemos taponarla por completo con vaselina o grasa consistente, consiguiendo así una mayor protección antihumedad, especialmente cuando las vayamos a tener un buen tiempo guardadas. No obstante, no es buena idea que pasen años sin ser revisadas pues podrían sufrir daños irreversibles.

Escopetas en uso

Durante la temporada, si vamos a salir varias veces de caza, lo primero que tenemos que hacer es comprobar que están descargadas y a limpiarlas, evitando que pase más tiempo. De lo contrario, podrían almacenarse suciedad, residuos de la munición y humedad que pueden causar daños graves.

Lo único que tenemos que hacer es desmontar y mirar que no haya entrado tierra vegetación, pelos o plumas. Si todo está bien, solamente tendrás que pasar un trapo suave y seco que no suelte pelusa y volver a montarla. La limpieza únicamente es necesaria si sufrimos algún percance durante la caza y al final de cada temporada. Después procederemos a almacenarlas, el arma por un lado y la munición por otro.

Además, hay que tener en cuenta que una escopeta no debería pasar de tres años o cuatro temporadas sin que la vea el armero para que la inspeccione, la limpie y la cuide.

Pasos para el mantenimiento y la limpieza de las escopetas

  1. Revisamos la escopeta retirando el cargador e inspeccionando la recámara. Durante esta operación, deberemos empuñar la escopeta con firmeza, manteniendo el dedo índice lejos del gatillo.
  2. Llega el momento de realizar el desarme, retirando la mínima cantidad de piezas que permitan acceder a aquellos lugares en los que más suciedad tiende a acumularse, como la zona de cierre y la recámara.
  3. Empezamos a repasar el cañón con una baqueta del calibre adecuado para cada escopeta, intentando sacar los residuos sueltos, atacándolos desde la recámara. Si se acumulan residuos o polvo entre estas piezas, el arma no trabajará como debería hacerlo, irá perdiendo precisión paulatinamente, llegando a producirse bloqueos o roturas.
  4. Aplicamos disolvente especial para escopetas para ablandar la suciedad acumulada en el cañón y dejamos reposar el producto durante unos minutos.
  5. Comenzamos a repasar el cañón con una baqueta de alambre de cobre para ablandar los últimos residuos y pasamos disolvente por la zona de cierre, extractos y percutor con un pequeño cepillo de cerdas o de nylon para quitar el hollín que suele depositarse en estos lugares. Retiramos con todos los restos que se encuentren sueltos con un trapo.
  6. Aplicamos aceite por todas las superficies metálicas de la escopeta, ya sea con una aceitera o con un spray, y con ayuda de un trapo limpio retiramos los excesos.
  7. Podemos dar un acabado extra contra la corrosión aplicando silicona en spray y repasando con un paño limpio.
  8. Recuerda que los cargadores deben limpiarse de manera periódica, manteniéndolos aceitados y en buenas condiciones y sin munición para evitar que el muelle pierda presión.

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